Cursos Monográficos

El desarrollo de la agudeza visual y la sensibilidad al contraste en bebés y niños
Viernes, 12 de marzo de 2010. De 13:00 a 14:00 h. Sala N-102
Domingo, 14 de marzo de 2010. De 14:00 a 15:00 h. Sala N-102

Este describirá el desarrollo visual en humanos desde el nacimiento hasta la madurez, con especial énfasis en la agudeza visual y la sensibilidad al contraste. Se describirán los métodos empleados para medir estas funciones visuales en bebés (mirada preferencial y potenciales evocados). Los estudios que han usado estas técnicas muestran que el principal desarrollo se produce entre los 8 meses y el primer año de vida. Los valores absolutos de la agudeza visual dependen de la técnica de medida. En los bebés, los métodos que emplean potenciales visuales evocados obtienen valores más elevados (mejores) de agudeza visual que las técnicas que emplean mirada preferencial.

Se han identificado tres estadios en el desarrollo; desarrollo rápido de todas las frecuencias espaciales en los primeros 2.5 meses, seguido del desarrollo de las frecuencias espaciales altas hasta los 8 meses, y entonces un desarrollo adicional más lento de todas las frecuencias espaciales hasta la madurez.

La agudeza visual no está completamente madura hasta un momento comprendido entre los 5 años de edad y la media-adolescencia, mientras que la sensibilidad al contraste madura completamente entre las edades de 8 y 19 años. No existe, sin embargo, una respuesta clara a la pregunta fundamental que se plantea sobre cuándo maduran estas medidas básicas de la función visual, pero puede que se demuestre que es más tardíamente a lo que se pensaba con anterioridad. También existe evidencia de que la vía magnocelular (movimiento) se desarrolla antes que la vía parvocelular (resolución fina).

Los factores que conducen a estos cambios en el desarrollo serán discutidos. Aunque existen diferencias en la óptica del ojo de los bebés en comparación con la de los adultos (el ojo de los bebés presenta mayores errores refractivos y pupilas más pequeñas), estas diferencias ópticas no se cree que contribuyan significativamente a que la función de la sensibilidad al contraste sea más baja en los bebés. Los factores que se cree que sí contribuyen son: cambios anatómicos en los fotorreceptores (separación disminuida, apertura efectiva aumentada y cambios en la naturaleza de onda-guiada de los fotorreceptores), cambios en el NGL y cambios asociados al desarrollo en la corteza visual (aumento en la densidad sináptica seguida de una disminución en la densidad sináptica y ajuste fino de las respuestas a las frecuencias espaciales). También hay diferencias en el comportamiento frente a la situación de examen entre adultos y niños, que puede impactar en los umbrales medidos y que también serán discutidos.