PREVENCI脫N DE LA CEGUERA VISI脫N 2020. EL DERECHO A LA VISI脫N
Moderador: Robert Chappell
Titulado en Optometr铆a y Doctor Honoris Causa por la City University de Londres. En Reino Unido ha sido presidente y tesorero del Colegio de Optometristas y miembro del Consejo General de 脫ptica. A nivel internacional fue presidente del Consejo Europeo para Optometr铆a y 脫ptica y presidente de la Junta de Gobierno del Diploma Europeo de Optometr铆a. En 2006 se convirti贸 en miembro de la Asociaci贸n Internacional para la Prevenci贸n de la Ceguera. En la actualidad es presidente del Consejo Mundial de Optometr铆a. Est谩 especializado en el tratamiento de ciertas dificultades de aprendizaje, como la dislexia.
Participan:
Ivo Kocur
Nacido en 1964 en la Rep煤blica Checa. Trabaja desde 2002 en la Organizaci贸n Mundial de la Salud en Ginebra, donde coordina la iniciativa global 鈥淰ISION 2020: El Derecho a la Visi贸n鈥. Anteriormente, trabaj贸 en la Universidad Charles de Praga, especializ谩ndose en las condiciones oculares v铆treo-retinales y dirigiendo un postgrado para oftalm贸logos. En 1998 complet贸 su MSc en Salud Ocular Comunitaria en el University College de Londres, y en 2000 obtuvo un MA en Gesti贸n Internacional y Diplomacia en la Academia Diplom谩tica de Londres.
Christian Garms
Vicepresidente Senior de la Agencia Internacional para la prevenci贸n de la Ceguera.
Kovin Naidoo
Graduado por la Universidad de Durban-
El n煤mero de personas ciegas en el mundo se duplicar谩 en pr贸ximos veinte a帽os, y cuatro de cada cinco (el 75%) perder谩n la visi贸n innecesariamente, puesto que las causas de esta p茅rdida son evitables y tienen cura. Adem谩s, el 90% de las personas ciegas viven en pa铆ses en desarrollo. Ante este desolador pron贸stico, la Organizaci贸n Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional para la Prevenci贸n de la Ceguera (IAPB por sus siglas en ingl茅s) instituyeron en 1999 el programa VISI脫N 2020: El Derecho a la Visi贸n, que se orienta a un objetivo tan fundamental como ambicioso: eliminar las causas principales de ceguera prevenible para el a帽o 2020, uniendo a gobiernos, agencias no gubernamentales, profesionales de la salud ocular y otras organizaciones involucradas en la prevenci贸n de la ceguera.
Para ello, VISI脫N 2020 facilita el planeamiento, desarrollo e implementaci贸n de programas nacionales de asistencia ocular bas谩ndose en tres estrategias: control de enfermedades, desarrollo de recursos humanos y desarrollo de infraestructura, incorporando los principios de asistencia sanitaria primaria.
La ceguera en el mundo (Datos de la OMS)
- 37 millones de personas son ciegas y 124 millones tienen baja visi贸n. Por lo tanto, 161 millones de personas en todo el mundo padecen serias deficiencias visuales
- Cada a帽o, entre uno y dos millones de personas se quedan ciegas
- 75% de los casos de ceguera son tratables y/o prevenibles
- 90% de las personas ciegas vive en pa铆ses en desarrollo
VISI脫N 2020, UN IMPULSO PARA LOGRAR OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO
Siete de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio de la Organizaci贸n de Naciones Unidas (ONU) dependen de medidas ligadas a la implementaci贸n del programa VISI脫N 2020.
La pobreza, el hambre, la malnutrici贸n, el acceso limitado a la salud, a la educaci贸n, al agua y a servicios sanitarios, entre otros aspectos, est谩n directamente relacionadas con la proliferaci贸n de casos de ceguera. Dado que estos problemas son m谩s agudos en las regiones menos desarrolladas econ贸micamente, no sorprende que sea en ellos donde habita m谩s del 90% de la poblaci贸n con discapacidad visual.
VISI脫N 2020 busca asegurar la mejor visi贸n posible para todos adoptando un enfoque integral basado en enfermedades prioritarias en 谩reas afectadas por la pobreza, con pobre desarrollo de instalaciones de
cuidado ocular y escasos recursos formativos para el personal oftalmol贸gico, y contribuyendo directamente
con ello a mejorar la calidad de vida y a crear condiciones econ贸micas, sociales y sanitarias m谩s favorables para los individuos y la sociedad en general.
Como es sabido, adem谩s de la grave merma en la salud y en la calidad de vida de las personas que las padecen, las deficiencias visuales y la ceguera conllevan profundas desventajas econ贸micas a los individuos, a sus familias y a las sociedades de las que forman parte.
Por eso, las iniciativas dirigidas a la prevenci贸n de las enfermedades visuales y de la ceguera est谩n entre las m谩s rentables intervenciones en el cuidado de la salud.
El 茅xito de los prop贸sitos de VISI脫N 2020 en las regiones donde se est谩n poniendo en pr谩ctica sus acciones no s贸lo reducir铆a el sufrimiento individual, sino que tambi茅n proporcionar铆a beneficios sociales y econ贸micos significativos. El avance m谩s importante ser铆a que, en vez de los 75 millones de ciegos que se estima habr谩 en el a帽o 2020, el n煤mero de personas ciegas ser铆a limitado a 24 millones.
EDUCACI脫N Y SALUD VISUAL, GARANT脥AS
Educaci贸n b谩sica. Se estima el 90% de los ni帽os con deficiencias visuales en esos pa铆ses no pueden acudir
a clase debido a la falta de infraestructuras, materiales adecuados y asequibles y maestros calificados. El problema es a煤n m谩s preocupante si se tiene en cuenta que cada a帽o alrededor de 500.000 ni帽os se quedan ciegos cada a帽o. Esto equivale a que un ni帽o pierde la visi贸n cada minuto. Otro dato realmente dif铆cil de asimilar es que un mill贸n y medio de menores de 15 a帽os en todo el mundo son ciegos. Una triste realidad contra la que VISI脫N 2020 realiza un extraordinario e incansable esfuerzo para darle soluci贸n.
En los casos en los que la poblaci贸n infantil dispone de suficientes recursos educativos, tampoco est谩 garantizada la completa integraci贸n de los alumnos ciegos o con deficiencias visuales. Diversos estudios han revelado que la baja visi贸n y el error refractivo que no cuentan con intervenci贸n temprana reducen sensiblemente el rendimiento escolar.
Por otra parte, se da otro fen贸meno que quiz谩 llamar谩 a atenci贸n de muchas personas que viven en los pa铆ses ricos: En los pa铆ses pobres, los adultos ciegos, al no poder disfrutar de atenci贸n social y/o sanitaria, suelen depender en gran medida de sus hijos en edad escolar para poder realizar tareas de la vida diaria, lo que habitualmente exige que los peque帽os falten frecuentemente a la escuela o deban renunciar a ella para dedicarse por completo a ese familiar.
Los programas de VISI脫N 2020 mejoran el acceso a oportunidades educacionales y de empleo de las
poblaciones m谩s desfavorecidas mediante un amplio espectro de intervenciones que se dirigen a mejorar el acceso de los ni帽os a la educaci贸n y a erradicar, al mismo tiempo, el hambre, la desnutrici贸n y la ceguera.
Las estrategias para controlar la ceguera en los ni帽os incluyen la creaci贸n de servicios de atenci贸n de salud
primaria completa y de calidad y el desarrollo de modelos de m茅todos de correcci贸n 贸ptica y asistencia por visi贸n baja asequible.
Proporcionar recursos para la prevenci贸n y tratamiento de las enfermedades oculares, tal y como lleva a cabo VISI脫N 2020, puede ayudar mucho a las familias. Las estrategias desarrolladas por los miembros de VISI脫N 2020 incluyen ex谩menes visuales en escuelas, ex谩menes e intervenci贸n temprana para la retinopat铆a del ni帽o prematuro y formaci贸n en asistencia ocular pedi谩trica.
MEDIDAS CONTRA LA MORTALIDAD INFANTIL
En los pa铆ses m谩s pobres existe una clara vinculaci贸n entre ceguera y riesgo de fallecimiento, especialmente en el caso de los ni帽os, porque muchas de las condiciones asociadas a la ceguera infantil (parto prematuro,
sarampi贸n, s铆ndrome de rubeola cong茅nita, deficiencia de vitamina A, meningitis, etc.).son tambi茅n causas de
mortalidad en este grupo de poblaci贸n.
La OMS calcula que en torno al 60% de los ni帽os que viven en estas 谩reas muere un a帽o despu茅s de haber quedado ciegos. Los programas VISI脫N 2020 contribuyen a disminuir el riesgo de mortalidad infantil a trav茅s de intervenciones de control de la ceguera y de la promoci贸n de cuidados b谩sicos de salud p煤blica. Tales intervenciones incluyen la distribuci贸n de suplementos de vitamina A, que es muy eficaz en este tipo de tratamientos.
Adem谩s, VISI脫N 2020 promueve intervenciones pr谩cticas de higiene y nutrici贸n. Esto tiene una relaci贸n directa con la salud materna e infantil, puesto que contribuye a reducir la mortalidad entre los menores de
5 a帽os a largo plazo.
EDUCACI脫N Y SALUD VISUAL, GARANT脥AS DE FUTURO
Algunas enfermedades muy frecuentes en los pa铆ses m谩s desfavorecidos, como la malaria o el VIH/sida, llevan asociadas complicaciones que pueden desencadenar en graves patolog铆as oculares e, incluso en la p茅rdida total de la visi贸n.
Por ejemplo, el tracoma y la oncocercosis (ceguera de los r铆os) son end茅micas en 谩reas rurales y urbanas
empobrecidas. Estas dolencias pueden deteriorar la educaci贸n y la productividad de los trabajadores.
Los programas comunitarios de VISION 2020 para combatir oncocercosis o tracoma se enfocan a proporcionar servicios sanitarios oculares preventivos y curativos, as铆 como a la capacitaci贸n del personal
dedicado a la atenci贸n sanitaria materna e infantil, a la educaci贸n sanitaria y a la nutrici贸n.
CUIDAR EL MEDIO AMBIENTE ES CUIDAR LA SALUD VISUAL
Los habitantes de los pa铆ses de bajos ingresos que padecen deficiencias visuales suelen tener un menor acceso a agua potable y a condiciones de salubridad b谩sicas. Por este motivo, uno de los objetivos prioritarios de la estrategia SAFE de VISI脫N 2020 es proporcionar recursos medioambientales orientados a la mejora de la salud, como el control de la calidad del agua disponible para las poblaciones en las que trabaja.
FORMACI脫N DE ESPECIALISTAS VISI脫N 2020 Y LA BAJA VISI脫N EN EL MUNDO. PROBLEMAS, DESAF脥OS Y SOLUCIONES
Serge Resnikoff
FUENTE: Point de vue. Revista Internacional semestral de 脫ptica Oft谩lmica. Essilor Internacional. Oto帽o 2007. Describir la situaci贸n en materia de atenci贸n de la baja visi贸n en el marco de VISI脫N 2020 se tropieza con tres dificultades:
- la definici贸n de lo que se entiende como baja visi贸n
- la apreciaci贸n de la magnitud del problema
- la diversidad de las situaciones en funci贸n del desarrollo socio-econ贸mico.
Estas dificultades no son infranqueables, pero caracterizan los desaf铆os que tienen que encarar aqu茅llos que luchan para que todos los pacientes - cualesquiera que sean sus recursos o el lugar donde viven- puedan beneficiarse de servicios que sean de la mejor calidad posible.
La primera dificultad es la definici贸n de la baja visi贸n. Si nos atenemos a la definici贸n internacional, se tratar铆a simplemente de una agudeza visual central comprendida entre 3/10 os y 1/20 o del mejor ojo y con la mejor correcci贸n 贸ptica posible. Es obvio que no se trata de esta categor铆a de personas cuando nos interesamos en la atenci贸n m茅dica de 芦la禄 baja visi贸n.
Por el contrario, se trata de la utilizaci贸n y del refuerzo de la poca visi贸n restante una vez que se han agotado todos los recursos terap茅uticos.
En 1992, un grupo de expertos reunidos por la OMS en Bangkok propuso la definici贸n siguiente: una persona
con baja visi贸n es una persona que tiene una deficiencia de la funci贸n visual que persiste despu茅s del ratamiento y/o correcci贸n de una ametrop铆a y que tiene una agudeza visual inferior a 3/10os o bien un campo visual de menos de 10掳 a partir del punto de fijaci贸n, pero que utiliza o que potencialmente es capaz de utilizar la visi贸n para planificar y/o ejecutar una tarea.
Esta definici贸n, denominada definici贸n de Bangkok, aunque es un poco larga y compleja, ha tenido un gran
impacto, especialmente en materia de atenci贸n a los ni帽os con discapacidades visuales. El reconocimiento del hecho de que la visi贸n residual pod铆a ser utilizada y desarrollada ha desempe帽ado un papel fundamental para reconocer que esos ni帽os no deb铆an atenderse como si se tratara de ni帽os completamente ciegos.
Posteriormente, 茅sta ha desempe帽ado un papel importante en la conceptualizaci贸n de los sistemas de atenci贸n a los adultos y la puesta en marcha de programas especializados. En todos los 谩mbitos, el conocimiento de la magnitud y la 铆ndole de un problema es una etapa esencial en la b煤squeda de soluciones para encararlo. Lo mismo se aplica en lo que se refiere a la atenci贸n de la baja visi贸n.
Seg煤n los datos m谩s recientes de la OMS, habr铆a en el mundo aproximadamente 314 millones de personas con una visi贸n inferior a 3/10os en el mejor ojo con la correcci贸n 贸ptica de la cual disponen efectivamente en el momento del examen.
De estos 314 millones, aproximadamente 153 millones tienen una ametrop铆a no corregida o insuficientemente corregida y 161 millones tienen una baja de la visi贸n provocada por una enfermedad ocular, curable o no. La pregunta consiste entonces en saber cu谩ntas personas en el mundo, de entre estos 161 millones, corresponden a la definici贸n de Bangkok y que deber铆an beneficiarse de servicios que les permitan hacer el mejor uso posible de su funci贸n visual restante y mejorar as铆 su calidad de vida.
El c贸mputo, a priori muy sencillo, se tropieza con el obst谩culo de la falta de datos. Aunque se conoce relativamente bien la situaci贸n en materia de ceguera - es decir, cuando la agudeza visual es inferior a 1/20o -
se tienen muy pocos datos confiables en cuanto al reparto por causas de las deficiencias visuales menos profundas, cuando la agudeza visual est谩 comprendida entre 3/10os y 1/20o (figura 1). Si consideramos, apoy谩ndonos en la base de datos disponible, que aproximadamente la mitad de las deficiencias visuales en el mundo se deben a las cataratas no operadas, y que aproximadamente un quince por ciento de los casos de ceguera son demasiado profundos para poder entrar en el marco de la definici贸n de Bangkok, se puede entonces considerar que hay aproximadamente 75 millones de personas en el mundo que deber铆an
beneficiarse de servicios de atenci贸n de baja visi贸n.

Obviamente, se trata de una estimaci贸n 芦grosso modo禄 y que s贸lo representa un orden de magnitud. No obstante, hay otros dos aspectos que merecen ser subrayados: la magnitud del problema var铆a en el tiempo y en el espacio.
La proporci贸n de pacientes que pueden beneficiarse de una atenci贸n es a煤n mayor en los pa铆ses industrializados que en los pa铆ses menos desarrollados. Efectivamente, en los pa铆ses de altos ingresos, los sistemas de salud ocular son m谩s eficaces y la atenci贸n m茅dica de las cataratas se realiza de manera muy precoz. La mayor铆a de los casos de deficiencia visual son ocasionados por causas que no pueden curarse. Por el contrario, en los pa铆ses m谩s pobres, las cataratas no operadas siguen siendo la primera causa de discapacidad visual (figura 2).
Habida cuenta de la r谩pida expansi贸n econ贸mica que registran numerosos pa铆ses de Asia o de Am茅rica Latina, la situaci贸n cambia y las necesidades en materia de atenci贸n de baja visi贸n aumentan tanto m谩s r谩pidamente cuanto que algunos de estos pa铆ses tienen poblaciones con varios cientos de millones de habitantes.
Existe otro fen贸meno que contribuye al aumento de las necesidades: el r谩pido envejecimiento de la poblaci贸n mundial. Este envejecimiento aparece en pr谩cticamente todos los pa铆ses del mundo y particularmente en los m谩s poblados. Este envejecimiento se acompa帽a tambi茅n de una transici贸n epidemiol贸gica: el papel de las
enfermedades oculares infecciosas, como el tracoma, retrocede r谩pidamente mientras que el de las enfermedades degenerativas aumenta en proporciones preocupantes, particularmente en lo que se refiere a la degeneraci贸n macular y las complicaciones de la diabetes. En este caso, tambi茅n el nivel de eficacia del sistema de salud ocular puede hacer la diferencia. En aquellos lugares en los que este sistema est谩 poco desarrollado, de mala calidad o bien inaccesible, con frecuencia no se aprovechan las oportunidades de prevenci贸n y el acceso a la atenci贸n de buena calidad sigue estando reservado a una minor铆a de privilegiados. De ah铆 que la mayor铆a de los pacientes con afecciones que potencialmente pueden conducir a la ceguera evolucionan hacia formas graves que ser谩n discapacitantes.
Un desaf铆o principal que arrostrar en los pa铆ses menos desarrollados sigue siendo la falta de recursos financieros disponibles para la atenci贸n de las enfermedades oculares. Si tomamos en consideraci贸n la situaci贸n en los 130 pa铆ses que concentran el 85% de la poblaci贸n mundial, se constata que, de media, s贸lo se dispone de 10 d贸lares por persona y a帽o para la atenci贸n de todos los problemas oculares. Obviamente, es demasiado poco, especialmente para un problema como la baja visi贸n, que necesita una atenci贸n relativamente prolongada por parte de profesionales especialmente formados, as铆 como el suministro de ayudas 贸pticas, que pueden resultar muy costosas, especialmente si su producci贸n no es local.
Otro problema primordial es la falta de datos cient铆ficos que validen los m茅todos utilizados en t茅rminos de la relaci贸n coste-eficacia. Aunque se hayan realizado estudios para demostrar la eficacia de diferentes modalidades de tratamiento de la baja visi贸n, 煤nicamente una cantidad muy reducida satisface los criterios utilizados para un an谩lisis sustentado en bases s贸lidas. La situaci贸n es a煤n m谩s preocupante en materia de an谩lisis de los beneficios econ贸micos aportados por la atenci贸n de la baja visi贸n, ya sea en un entorno de pa铆s industrializado o bien en el de un pa铆s de ingresos bajos o medios. En este caso, se trata de una desventaja significativa cuando hay que convencer a los responsables de las decisiones a que inviertan m谩s recursos en este 谩mbito.
Nos encontramos entonces en una situaci贸n particularmente delicada. Por un lado, el problema no s贸lo es de una gran magnitud, sino que sigue -y seguir谩-aumentando en los pr贸ximos a帽os. Por otro lado, los recursos existentes son extremadamente limitados -y no extensibles-, especialmente en las regiones del mundo en donde vive la gran mayor铆a de la poblaci贸n.
驴C贸mo podemos hacer accesible a todos aqu茅llos que lo necesitan, incluyendo los m谩s desfavorecido e incluso los que viven en lugares aislados, la atenci贸n de la baja visi贸n sin comprometer la calidad?
Se pone de manifiesto la necesidad de resolver el problema de los recursos. En este sentido, es imperativo y urgente demostrar que la atenci贸n de la baja visi贸n no s贸lo conduzca a una mejor calidad de vida, sino tambi茅n a un beneficio econ贸mico reduciendo el coste de la dependencia y, en ocasiones, permitiendo reanudar una vida activa. Esta demostraci贸n econ贸mica es una prioridad. Sin ella ser铆a ilusorio pensar que se realizar铆an las inversiones necesarias.
En todo el mundo los sistemas de salud tienen que afrontar prioridades cada vez m谩s numerosas sin que los recursos aumenten. De esta manera, en todas partes, los sistemas sanitarios deben luchar contra el aumento r谩pido de las enfermedades cr贸nicas que pesan cada vez m谩s en los presupuestos atribuidos a la salud y a los sistemas de cobertura social.
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