Monitorización y control de la DMAE. Últimos avances.
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Sábado 1 de marzo / Sala N-113 + N-114 / Hora: 10:30-11:00 h.
Albert Piferer Miret
D.O.O. Posgrado en Gestión de Ópticas UPC. Dirección de Marketing por E.A.D.A.
La degeneración macular asociada a la edad es una de las principales causas de ceguera en el mundo. El aumento de la longevidad y la esperanza de vida han provocado la aparición de nuevas patologÃas desconocidas hasta hace unas décadas. Dentro de este marco, la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) se sitúa como la principal causa de ceguera en el mundo entre la población mayor de 60 años.
En la actualidad, se calcula que existen unos 33 millones de personas afectadas por esta condición en el mundo y 750.000 en España, multiplicándose por cuatro la probabilidad entre mayores de 75 años. Con el progresivo envejecimiento de la población, la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que para el año 2025 la DMAE se habrá triplicado.
En los últimos años, cientÃficos e investigadores han aportado distintos avances técnicos y farmacológicos, con diferentes resultados, hasta llegar a la introducción de los fármacos antiangiogénicos, como la opción más efectiva para el tratamiento de la patologÃa, obteniendo por primera vez resultados de mejora de la visión tras el tratamiento.
Esta patologÃa se desarrolla en varios estadÃos, en función de los cuales la visión se ve afectada en mayor o menor grado. Dado que el óptico-optometrista es en muchos casos el primer profesional de contacto para los pacientes, debemos conocer los procesos que ocurren en dichos estadÃos asà como los métodos de control y monitorización de los mismos para preservar la agudeza visual del sujeto.
La DMAE empieza a manifestarse en su forma seca cuando aparecen los primeros signos en forma de drusas. Las drusas pueden ser detectadas mediante exploración oftalmoscópica o más fácilmente con retinógrafos no midriáticos. Durante este periodo, la agudeza visual no se ve afectada de manera significativa, sufriendo tan sólo una leve reducción en algunos casos. Sin embargo, es de vital importancia llevar un preciso control sobre la condición, para poder detectar el posible paso de DMAE seca a húmeda. Cuando llega este momento, la caÃda de agudeza visual es drástica y rápida, causando roturas y daños irreparables a nivel de epitelio pigmentario por la proliferación de vasos.
Lamentablemente, es habitual encontrar pacientes con la visión central totalmente perdida, debido a que no se ha percatado de este proceso a tiempo. Llegados a este punto, el oftalmólogo inicia el tratamiento, aunque en tal caso los daños en ciertas capas de la retina ya son irreparables. Por ello es de suma importancia la correcta monitorización de la enfermedad.
Para la monitorización de la DMAE tenemos herramientas como la Rejilla de Amsler, aunque ésta no permite cuantificar los resultados y, además, es un método subjetivo -dependen de las explicaciones del paciente-, por lo que carece de rigor.
Por ello, es de especial importancia la monitorización objetiva de la patologÃa. Como herramienta objetiva de monitorización de la DMAE destaca el PerÃmetro de Hiperagudeza Preferencial (PHP) para la detección de pequeñas metamorfopsias, que indican el paso de la forma seca a húmeda. Con una detección precoz, se puede referir al paciente al oftalmólogo para empezar antes el tratamiento y salvar la integridad de las capas de la retina, evitando asà la pérdida de visión central.
Otros instrumentos más sofisticados, como la TomografÃa de Coherencia Óptica, han representado un gran avance para la detección y monitorización de patologÃas retinianas. En este campo, la última tecnologÃa Fourier Domain permite la obtención de cortes de la retina in vivo en dos y tres dimensiones para localización de estructuras y patologÃas mucho más exactas, y referenciarlas a su vez con la retinografÃa en color.
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