Conferencia inaugural
La Mirada Inteligente
José Antonio Marina.
Filósofo, pensador y escritor.

El filósofo José Antonio Marina abordará en la conferencia inaugural la estrecha relación entre la visión y la inteligencia, tema al que dedica un capítulo de una de sus obras más conocidas, “Teoría de la Inteligencia Creadora”. El capítulo se titula, precisamente, La mirada inteligente.
Según Marina, los seres humanos y los animales comparten similares mecanismos fisiológicos de la visión, pero los utilizan de maneras muy distintas. La diferencia entre el hombre y los animales está en que el primero puede dirigir su mirada en busca de aquellas cosas que le resultan interesantes. Esto es así porque
la vista en el hombre es un sentido al servicio de su inteligencia, de sus proyectos y de sus afinidades. De ahí la importancia de la educación de la mirada, ya que al educar la mirada el hombre puede percibir aquello que le resulta útil.
En resumen, José Antonio Marina habla de mirada inteligente al referirse a la capacidad del ser humano para afinar y educar su mirada y ponerla al servicio de su inteligencia, es decir, de aquel proyecto que le interesa. Cuando adquiere esa capacidad de dirigir su atención, el hombre consigue apartarse del estímulo y comienza a evolucionar. Al poder mirar una cosa desde distintas perspectivas, el ser humano descubre la utilidad en el aprovechamiento de todo lo que lo rodea.

José Antonio Marina
José Antonio Marina dedica su labor investigadora al estudio de la inteligencia y a los mecanismos de la creatividad artística, científica, tecnológica y económica. Ha elaborado una teoría de la inteligencia que comienza en la neurología y acaba en la ética. Sus últimos libros tratan de la inteligencia de
las organizaciones y de las estructuras políticas.
Mantiene una asidua presencia en los medios de comunicación - prensa, radio y televisión - e imparte numerosas conferencias y cursos en congresos, universidades, empresas y asociaciones profesionales. No en vano es colaborador habitual de El Mundo, El Semanal y otras publicaciones.
Sus principales libros son: "Elogio y refutación del ingenio", "Teoría de la inteligencia creadora", "Ética para
náufragos", "El laberinto sentimental", "El misterio de la voluntad perdida", "La selva del lenguaje", "Diccionario de los sentimientos", "Crónicas de la ultramodernidad", "La lucha por la dignidad” "Memorias de un investigador privado", "Dictamen sobre Dios", "Hablemos de la ida" (en colaboración con Nativel Preciado), "La creación económica", "El vuelo de la inteligencia", “¿Por qué soy cristiano?” y "Los sueños de la razón".
Ha recibido numerosos premios:
- Premio Anagrama de Ensayo
- Premio Nacional de Ensayo
- Premio al mejor libro del año de la
Entrevista con Jose Antonio Marina
Catedrático excedente de filosofía en un instituto madrileño, Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia, el filósofo y escritor José Antonio Marina Torres (Toledo, 1939 -) mantiene una asidua presencia en los medios de comunicación e imparte numerosas conferencias y cursos en congresos, universidades, empresas y asociaciones profesionales.
No en vano es colaborador habitual de El Mundo, El Semanal y otras publicaciones.
Ha recibido numerosos premios, entre ellos, el Premio Anagrama de Ensayo, el Premio Nacional de Ensayo, el Premio de Periodismo Andrés Ferret, el Premio Juan de Borbón al mejor libro del año, el Premio de Economía DMR y el Premio Giner de los Ríos de Innovación Educativa.
Marina abordará en la conferencia inaugural la estrecha relación entre la visión y la inteligencia, tema al que dedica un capítulo de una de sus obras más conocidas,”Teoría de la Inteligencia Creadora”. El capítulo se titula, precisamente, La mirada inteligente.
¿Qué se esconde detrás de la mirada?
La mirada esconde un proceso muy complejo. La gran sorpresa que se llevó la neurología fue comprobar
que la visión, que parecía un proceso muy simple, casi pasivo, es en realidad muy sofisticado. Cada ojo
manda la señal a un nervio que después se cruza. Entonces, parte de lo que se ve con el ojo derecho se
transmite a través del nervio izquierdo, y viceversa. Y además toda la imagen va fragmentada, porque en la retina tenemos alrededor de cien millones de detectores y cada uno manda un mensaje distinto (el color va por un lado, la forma por otro, etc.), y cuando esos mensajes llegan al lóbulo occipital, que es donde está la
sede de la percepción visual, se vuelven a recomponer.
¿A qué se refiere cuando habla de mirada inteligente?
Cuando hablo de mirada inteligente, me estoy refiriendo a un rasgo definitorio del ser humano. Los seres humanos comparten con los animales superiores mecanismos fisiológicos similares, pero los utilizan de una manera muy diferente. La visión es uno de esos mecanismos.
La diferencia entre nosotros y los chimpancés, por ejemplo, está en que podemos dirigir nuestra mirada en busca de aquellas cosas que nos resultan interesantes. Los animales se rigen por programas muy fijos y reaccionan a los estímulos de manera automática. Así, los conejos nacen preparados para huir en cuanto avistan una forma triangular que va en su dirección, porque es la forma de las aves que pueden resultar peligrosas para su supervivencia.
Nosotros, en cambio, podemos buscar, enlazar, sintetizar... La vista en el hombre es un sentido al servicio de la inteligencia, de sus proyectos y de sus afinidades. Pensemos en la relación entre la inteligencia y el dibujo. Lo fundamental para un dibujante no es sólo su habilidad manual: lo importante es que sepa mirar las cosas para determinar qué líneas definen al objeto que tiene que dibujar. Esto sólo puede ser el resultado de una educación de la mirada.
¿En qué consiste esa educación de la mirada?
Al educar la mirada podemos percibir más cosas de las que perciben los demás. La razón es que nosotros miramos siempre desde un proyecto, desde aquel proyecto que nos interesa. Por ejemplo, en una excursión por la sierra, mirarán de distinta manera la misma sierra el geólogo, el pintor, el escalador, el botánico, el constructor, etc. Viendo lo mismo, como miramos siempre a partir de proyectos distintos, dirigimos nuestra atención hacia aquello que nos interesa.
El ser humano, además, puede afinar su mirada, de tal manera que si observo un brillante sólo me llamará la atención su belleza, pero un gemólogo reparará en una multitud de aspectos que para mí pasan esapercibidos. Un buen médico, cuando se dice que tiene ojo clínico, descubre cosas interesantes que los demás no vemos, por ejemplo, en el color o textura de la piel de sus pacientes.
Sin embargo, el hombre no es el ser dotado con la mejor visión...
Sí, pero nosotros, que no somos los animales con una visión más aguda (el águila tiene la visión más aguda que el ser humano), conseguimos ver lo invisible. Hemos inventado instrumentos que nos permiten acceder a imágenes a las que el ojo por sí solo no accedería, como microscopios y telescopios.
Hemos logrado prolongar nuestra capacidad fisiológica de ver desarrollando todo tipo de lentes. Ésa es otra de las manifestaciones de la inteligencia, que es capaz de ampliar los recursos fisiológicos. Es más, la franja de luz visible es pequeñísima, pero a través de ella podemos percibir todo el universo. La visión es una fuente maravillosa de información, en especial si consideramos lo pequeño que es ese espectro.
¿Qué otras características distinguen a la visión humana?
Una de las más sorprendentes es su capacidad para reconocer patrones. Cuando apareció la inteligencia
artificial, los ordenadores mostraron desde el principio su superioridad a la hora de demostrar principios matemáticos. Esto llevó a los investigadores a pensar que la inteligencia artificial llegaría muy pronto a equipararse con la inteligencia humana.
Y se estancaron precisamente porque la inteligencia artificial no era capaz de reconocer patrones con una
cierta variación. Por ejemplo, no tenía la habilidad de reconocer la letra hecha a mano. Una persona, sin
embargo, sí es capaz de reconocer la letra "a" independientemente de quien la haya escrito. Esto es así
porque la mirada humana presenta una tendencia a inventar, a ver cosas que no están en realidad. La mirada tiende a cerrar las formas, de manera que si hay un círculo que está un poco abierto se verá inclinada a cerrarlo de acuerdo con un patrón reconocible.
¿Qué representa la visión para el ser humano?
La visión es el sentido más importante para el ser humano. Para otros animales son más importantes otros sentidos. Por ejemplo, los murciélagos, que son ciegos, han desarrollado un mecanismo similar a un radar, que les sirve para ver sin ver. En cambio, nosotros somos animales visuales.
Y la importancia que le otorgamos a la visión queda patente en nuestro vocabulario. Así, la mayoría de las expresiones relacionadas con el verbo “ver” se identifican casi siempre con el conocimiento. Por ejemplo, cuando alguien te explica algo y dices: “eso ya lo veo" o "veo lo que quieres decir”. Ver se identifica con comprender, con entender, por la gran importancia que la mirada tiene para el ser humano.
¿Qué papel ha jugado la visión en la evolución del ser humano?
Al adquirir esa capacidad mencionada anteriormente de fijar y dirigir su atención, el hombre consigue
apartarse del estímulo y comienza a crear cosas nuevas. Al poder mirar una cosa desde distintas
perspectivas, el ser humano descubre la utilidad en el aprovechamiento de todo lo que lo rodea. Por ejemplo,
si yo puedo detenerme en una piedra y preguntarme para qué me servirá, al final terminaré fabricando un
hacha a partir de esa piedra.
Entonces, ¿la atención es exclusiva del ser humano?
No, pero los animales sólo tienen un tipo de atención: las cosas les llaman la atención. A diferencia del ser humano, no tienen la capacidad de dirigir su atención. La atención en los animales siempre está controlada por el estímulo, de tal modo que lo que hacen es detectar la información que es importante para ellos, que es la que tiene que ver con el alimento, el peligro, etc.
Usted también habla de percepción inteligente...
Siempre que hablo de percepción inteligente hablo de percepción visual. Es un concepto distinto de "mirar":
mirar es únicamente dirigir los ojos a un sitio, por lo que yo puedo mirar una cosa sin ver.
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